SiberiaLa Calera
No podrás ingresar a la fabrica, pero podrás observarla desde sus alrededores y tambien encontrar algunas ruinas”

A tan solo 15 minutos en carro desde el casco urbano del municipio, Siberia alberga una de las historias más conocidas por los locales: Las ruinas de la antigua Fábrica de Cementos Samper. Usando la piedra caliza para la fabricación del cemento, la cal da el nombre a su municipio. Con una historia que va de la mano de la llegada de los alemanes, esta Fábrica cae a la quiebra por la polución que estaba causando y el aumento de enfermedades respiratorias a quienes vivían en la antigua Siberia que ya se estaba convirtiendo en un “pueblo”, pues incluso tenía su propio hospital y las personas iban hasta allí para atender de su salud.

Muchos de los habitantes de la antigua Siberia guardan recuerdos de la industria cementera de la época, contándole a hijos y nietos de su experiencia. El inicio de la Fábrica marcó el inicio de empleabilidad en el municipio y toda la posibilidad de explotación dentro del mismo, lo cual se evidencia, por ejemplo, con la presencia de Cemex y la planta Santa Rosa en el municipio.

Ahora la vereda de Siberia alberga casas abandonadas, cayéndose mientras se cuentan historias de miedo, se crean mitos alrededor e incluso sectas que están llegando a redes sociales. Los jóvenes son los más interesados en recorrer “el pueblo fantasma” que ha aparecido en reportajes, noticieros y diferentes medios, mostrando la curiosidad de muchos por saber de este misterioso lugar.

Como dato adicional para quienes nos visitan, queremos contarles sobre el mito más reconocido por los habitantes es el de la Enfermera que murió en el Hospital del Pueblo Fantasma. Aunque existen varias versiones, se dice que una enfermera, aparentemente con un atuendo casual, a la luz del día, hace la parada a taxistas y viajeros para que la acerquen a algún lugar, pero en cuanto se sube al carro, si voltean a mirarla, desaparece. Aún sin experimentar segundas intenciones por el espectro, la intensión de saber si este mito es real o no, lleva a muchos a recorrer los sombríos escombros en “el pueblo fantasma”, tan próxima al casco urbano.

Fotos Catalina Rodríguez y Julian Rodríguez